Nuevamente hoy, me dirijo a ti para simplemente levantarme y aplaudirte. ¡Bravo! A tus espaldas un cuarto de siglo, que se dice poco, un cuarto de tu vida, que en realidad no es nada, pero son los años fundamentales, en los que se forma el carácter. Todos sabemos que has sido víctima de muchas cosas y probablemente victimaria de otras, como a todos en nuestras vidas sólo que la tuya, está expuesta al público por el oficio y beneficio de tu grandísima abuela, que en el fondo el apodo de “La más grande” es bonito, pero no es cierto, y su descendencia. La madre que te parió. En algo tengo que creer y me decanto por las sentencias judiciales, para bien (el padre que te engendró) y para mal por la parte que a ti te toca. Como no la he leído entera, no puedo decir que sea cierto lo que se anda publicitando por ahí. Y como siempre del ...
Opiniones y reflexiones sobre la actualidad de los programas de televisión