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Mostrando entradas de junio 6, 2025

El Corrillo de Mayca.

Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra

Esta España nuestra, ay, ay... Me despierto en mi querida España de 2025 con el eco de esa canción de Cecilia. Mi querida España, 1975 , suena como si me entrevistara cincuenta años después. Ella, Evangelina Sobredo Galanes, madrileña, nacida en 1948, fallecida con tan solo 27 años en un trágico accidente en Zamora. Hoy tendría dos años más que yo. De la misma quinta. Pocas canciones recogen mi sentir —contradictorio en este caso—. Añoro sentirme así y, al escuchar la canción, me viene a la mente la degradación: Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra. Parece que Cecilia me habla a mí, me pregunta qué tal ha envejecido su patria... y siento vergüenza al decírtelo. Esta España nuestra, ay, ay De tu santa siesta, ahora te despiertan versos de poetas. ¿Dónde están tus ojos?, ¿dónde están tus manos?, ¿dónde tu cabeza? Mis ojos miran con nostalgia lo vivido en la calle, con mis vecinos, jugando al escondite, al potro, a las canicas, al pañuelo, a las muñecas, a la comba. Si...

¡Que las detengan, que son unas mentirosas...

... malvadas y peligrosas! Sin que sirva de precedente, estoy totalmente de acuerdo con la Policía Nacional. Esto ya es el colmo. Levantarse y ver la noticia en X es demencial. Ya iba siendo hora de que les parasen los pies. Llevan años así: se aprovechan de algo público para hacerlo privado. Y ni el heteropatriarcado, ni los ninis, ni los colectivos vulnerables han tenido las gónadas de poner fin a esta barbarie. Ellas, tan pichis, creyéndose moralmente superiores y, sin tener nada mejor que hacer, salen con nocturnidad y alevosía, con su silla y su “Mirinda de naranja”, creando el pasillo de la vergüenza. Algunas son más atrevidas y llevan lo que parece agua, pero es anís del mono. ¿Quiénes se creen estas “señoras” para vulnerar, noche tras noche en verano, nuestros derechos? Se creen que la calle es suya, y nosotros nos vemos obligados a pasar por el “pasillo de la vergüenza”. No podemos hacer impunemente maldades. Están ellas ahí, capturando el momento y guardándolo en su RAM. Lueg...

Melody: una Diva valiente y poderosa

y mí pequeña zaskandila Hola, Melody: ¡Diva! Grande, artista independiente donde las haya. ¡Bravo! Me sale del alma. Solo te puedo decir: “Dientes, dientes, que es lo que les jode”. Más de lo que nos pensamos. ¡Reina! Recíbelos con: “¿Hola, qué tal? Bien, gracias, chicos. Un placer veros”. Y los dejas más cabreados que a Chita en un zoológico. Has defendido la canción como solo tú podías hacerlo. Y que no se le olvide a nadie, querida “niña”, que ganaste el Benidorm Fest y por eso llegaste ahí. Eso fue únicamente obra tuya. Era tu trabajo y, después de toda una vida en el escenario, te mereces eso y más. Todos sabemos que la política influyó más de lo que quieren hacer ver. La canción de “Diva” no se victimizaba como la de “Zorra”, y eso no lo soportan. Sabes distinguir entre lo personal y lo profesional. Mientras ellos se mofan, tú respetas el trabajo de los demás, aunque apenas tengan audiencia y cobren sin generar beneficio alguno, salvo el adoctrinamiento diario. No eres cualquier ...

Suenan vientos de cambio.

Buenos días, bienvenidos, hijos de la civilización. Os saludan los aliados de España. Suenan vientos de cambio en nuestra Patria —sí, Patria con mayúscula—, por agradecimiento y respeto al hogar que nos vio nacer y nos lo ha dado todo. Somos hijos de la civilización, de la educación y del respeto inculcados desde la cuna. Parece algo obvio, pero, en los tiempos que corren, es imprescindible decirlo. ¡Qué pena! Es muy triste comprobar que a quien hemos abierto las puertas de nuestra casa —un plato en la mesa, una cama para descansar su abatido cuerpo, educación y sanidad—, de buenas a primeras, invade nuestro espacio, nos dice que la comida no le agrada, que no quiere aprender y que la paga no le llega: quiere más, para irse de cañas. Y, además, desprecia todo lo que hemos construido, ignorando la raíz profunda que sostiene nuestra civilización; esa que da sentido al orden, la justicia y la convivencia. Y, justamente, eso es lo que está pasando en España ahora mismo. ¡Somos diferentes! ...

Manual de resistencia para las supertacañonas.

Crónica de una pelea a vida o muerte con la tecnología y el ahorro Cuando el volumen está bajo, el dinero escasea y la paciencia se agota, solo queda el ingenio. Una historia real, con ovarios y auriculares, sobre cómo sobrevivir sin gastar un euro más. Porque aprender también es resistir. El hambre agudiza el ingenio. El ser humano tiene que pasar hambre para llegar a la cima de sus posibilidades. Pero a muchos les parece una tontería; para mí, es importantísimo y fundamental en esta vida. El esfuerzo y la dedicación hacen que tu mente no pare hasta que encuentre una solución a tu problema, por las buenas o por las malas. En concreto, hoy me acabo de ahorrar comprar otros auriculares inalámbricos. Primero, porque soy paupérrima y, además, más tacaña que un catalán. Bueno, vale, para los catalanes que sufren de ofendiditis, cambio la frase por: más agarrada que la Virgen del puño. Destacar que no existe ninguna Virgen con el puño cerrado, así que espero de corazón que nadie se sienta ...

La hipocresía del insensato

Para defender la vida, a veces hay que defender la muerte. La hipocresía del insensato es propia de quien toma decisiones sin pensarlas mucho y se convierte en hipócrita sin saberlo. Sus síntomas son la prepotencia del ignorante, que defiende con superioridad moral aquello que cree saber. Además, sufre de ofendiditis: si le llevas la contraria, se enfada. Y mucho. Tanto, que lo único que sale por su boca son insultos terminados en -ista. Bienvenidos al mundanal ruido de la era postmoderna del “ista”. El derecho a la vida se defiende con fervor para los delincuentes, incluso aquellos que han causado un daño irreparable. Todos los delincuentes —desde el raterillo hasta el pederasta, el violador, etarra o asesino múltiple— están arropados y blindados por el sistema reinsertivo de nuestro código penal. Nos dan pena, ya que los privamos de libertad. La gran mayoría de ellos son total y absolutamente reinsertables. La pequeñísima minoría, no. Hablo de esa pequeñísima minoría que goza de segu...

¿Ser o no ser racista?

¡He ahí la cuestión! Porque todo depende del cristal con que se mire: de quién comete el delito y quién lo sufre. ¡Españoles, Franco ha muerto, pero el racismo en España no! Tranquilos, no os voy a hablar de Franco… pero sí de racismo. Y eso, en 2025, más que penoso, es aberrante. ¿Qué es el racismo? Tranquilo, lector, que ya te lo explico yo. ¡Quieto parado! Según la Real Academia Española (RAE), racismo es: • Actitud de rechazo y desprecio hacia personas de raza o etnia distinta a la propia. • Doctrina que exalta la superioridad de una raza sobre las demás, basada en caracteres biológicos, y que suele llevar a discriminación o persecución. Esta definición abarca tanto una actitud individual como una ideología estructural. No me importa tu raza, color de piel, ideología o sexualidad. Eres un ser humano, y por eso nunca deberías ser discriminado. Que hoy, en pleno siglo XXI, tenga que aclarar que Bertrand Ndongo y Vinícius Jr. son simplemente dos trabajadores, y que ninguno merece ser ...

Lo que la verdad esconde... o no, vete tú a saber.

¡Hola, soy Mayca, Feliz Navidad! A quien mucho quiere saber, poco o nada se le da a entender. Suelo ser la excepción que confirma la regla, y por eso, y solo con vosotros, la voy a romper. Un poquito de por favor y de mí: No estoy irenizada. No pertenezco a ninguna marea –ni fucsia ni azul–. Me gusta pensar que solo tengo sentido común: "soy de secano". Mido 1,80, tengo 26 y me percibo arbuspande. Ni mido 1,80, ni tengo 26 años; me siento, en muchas ocasiones, como un arbuste –ya que cuando me explayo, me quedo más a gusto que un arbusto, tranquilita y haciendo la fotosíntesis–, género fluido. Y la osa panda es la parte de mí que más me gusta y más felicidad me provoca. Una osa panda en cautividad dedica todo su tiempo a divertirse, tiene bufé libre y, si me pongo triste, siempre me dan de comer mi comida favorita; y, si le llevas la contraria, se pilla un berrinche de arpía de lo más encantador para el mundo. No para quien lo sufre. Y poco más tengo que decir al respecto. Po...

España sufre de "ofendiditis"

Que convierte la libertad de expresión en incitación al odio España sufre de ofendiditis aguda por maldad pura y dura. Pues sí, “aliades”, sí: ahora la libertad de expresión es delito. Pero los heteropatriarcas y las mujeres oprimidas solo pueden reírse de su ruindad. Llegan hasta el delirio y, como siempre, cruzan los límites y hacen que las verdaderas víctimas estén desatendidas con sus sandeces. Lo que les jode y les duele es que, a mayor crispamiento zafio y burdo, más degradan las leyes que les amparan y las hacen total y absolutamente ridículas. Tanto, que “incitación al odio”, en la jerga actual, es decir la verdad. Ni más ni menos. Los ofendiditos cogen aire en sus pulmones y tienen un berrinche de arpía tan grande que la pataleta de un niño pequeño queda en anécdota. Amenazan con denuncias que no pueden interponer y se creen superiores por ello. El problema real son los activistas —que no dejan de ser asalariados de asociaciones que dependen directamente del Estado—, y ellos, ...

Eutanasia

El falso derecho que esconde un exterminio Bajo el disfraz de los “derechos individuales”, se esconde un proyecto silencioso de exterminio. No hablamos de teorías conspiranoicas: hablamos de una realidad cada vez más institucionalizada que elimina a los vulnerables no con violencia explícita, sino con un gesto supuestamente compasivo y progresista. La eutanasia, en los casos extremos y terminales —cuando la muerte es inminente y el sufrimiento ya ha excedido todo límite humano—, puede entenderse como un acto de piedad. El clásico “truco de la morfina y la dosis correcta” ha evitado infiernos innecesarios a muchas familias. Si el enfermo lo pide, si los médicos lo avalan, si los días están contados... Lo veo bien. Lo veo humano. Pero lo que se nos vende hoy no es eso. Lo que se nos presenta como libertad es, en realidad, una rendición. Un salvoconducto para que personas rotas, desesperadas o empujadas al límite por la soledad y el abandono, encuentren en la ley el permiso que no tienen ...

Sarah Santaolalla, belleza y elegancia... o no.

Sarah Santaolalla, a pesar de no tener un cuarto de siglo, tiene dotes comunicativas que te quitan el hipo y, si te descuidas, hasta la voluntad de seguir escuchando. A ver, ángelito —todavía no sé si de Dios o caído—. No seré yo quien ponga en duda tus ganas ni tu esfuerzo para colarte en televisión. Tampoco voy a meterme en tu pasado —¡no te olvides, hermane, que podría hacerlo! Esta cuenta observa, escucha y juzga—. Es la única forma de tener criterio. Pero no te sulfures, esto no va por lo que piensas, sino por cómo lo sueltas. Lo que tú crees que proyectas no es, ni de lejos, lo que capta el común de los mortales. Y no te olvides de los maestros del circo: "Lo importante es que hablen de ti, aunque sea para llamarte ridícula". Pero luego no montes el drama. Tu "voz" no destaca; es una más entre tantas que gritan lo mismo de siempre. No debates, cancelas. No convences, aplastas. Si alguien no te rinde pleitesía, le das corte y cara de asco. Y eso sin hablar de l...



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