Ayer he intentado ver tu directo y fue imposible, era incomprensible ver a un hombre, sorbiéndose los mocos, diciendo tres palabras en menos de dos segundos y hacer un silencio de mínimo cinco. Me generó tal repulsión que no aguanté ni dos minutos, ingenua de mí, pensé que era algo puntual y más tarde volví a hacer clic, y seguías, al final me reí muchísimo de la situación la gente excitada por tu relato que podía haber durado diez minutos y duró una hora y cuarto. Hoy por la mañana es cuando lo he comprobado, me he negado a escucharte ya que es aberrante, que alguien que quiera comunicar, o simplemente habalr en público lo haga, que pena, que nadie te dijera ¡Déjalo para otro momento!, no sé trata de si te creo o no, se trata que, para hablar, hay que tener la capacidad de hacerlo, físicamente la tenías… mentalmente… ni lo sé ni me importa, se sobre entiende que sí, pe...
Opiniones y reflexiones sobre la actualidad de los programas de televisión