A fecha de hoy, sólo tengo claro una cosa, hemos vuelto a esas dos España, intolerante, amargada, triste y cabizbaja. Qué fácil es desde mi silla ergonómica decir: ¡Yo no te creo! ¡Yo si te creo! ¡Yo si te creo! Para leer, ves a una mujer llorar y ya tiene razón, lloras con ella y que empática eres, ¡Cómo no reconocéis en ella a la mujer “maltratada” que es! ¡Apoyáis al “maltratador”! ¡La hija es peor! Mira como la trató. ¡Vosotros también le hacéis luz de gas! ¡La estáis re-victimizando”! ¡Me quitó a mis hijos! ¡Mis hijos están alineados! ¡Destructores! ¡Mal padre! ¡Madre coraje! ¡Yo no te creo! ¡Lo hace por dinero! ¡Es una “morosa”! ¡Mala madre! ¡La culpa es de Fidel! ¡Quiere venganza! ¡No le dieron la razón en el juzgado y va a la tele! ¡Consiguió lo que quería, el desp...
Opiniones y reflexiones sobre la actualidad de los programas de televisión