A fecha de hoy, sólo tengo claro una cosa, hemos vuelto a esas dos España, intolerante, amargada, triste y cabizbaja.
Qué fácil es desde mi silla ergonómica decir: ¡Yo no te
creo! ¡Yo si te creo!
¡Yo si te creo! Para leer, ves a una mujer llorar y ya tiene
razón, lloras con ella y que empática eres, ¡Cómo no reconocéis en ella a la
mujer “maltratada” que es! ¡Apoyáis al “maltratador”! ¡La hija es peor! Mira como
la trató. ¡Vosotros también le hacéis luz de gas! ¡La estáis re-victimizando”!
¡Me quitó a mis hijos! ¡Mis hijos están alineados! ¡Destructores! ¡Mal padre! ¡Madre coraje!
¡Yo no te creo! ¡Lo hace por dinero! ¡Es una “morosa”! ¡Mala
madre! ¡La culpa es de Fidel! ¡Quiere venganza! ¡No le dieron la razón en el
juzgado y va a la tele! ¡Consiguió lo que quería, el despido de su marido! ¡No
quiere a sus hijos! ¡Está llena de odio! ¡No soporta ver feliz a Antonio David
y a sus hijos, tiene celos de Olga! ¡A
la hoguera!
Se nos va la vida en ello, en ese momento, para luego
quedarnos tan panchos, nos damos la media vuelta y seguimos con nuestros
quehaceres, con nuestra vida que ya tenemos bastante.
Están todos los periodistas acojonados, por la opinión
pública y por sus puestos de trabajo, como se le va a llevar la contraria, tan
directamente a su mayor público, las mujeres, aunque un juez diga lo contrario,
hay que repetir las consignas mil y una vez, se les hincha el papo, se
enorgullecen las “mal llamadas feministas”, aquellas que usaban mal la palabra “empoderada”,
aquella que ya hace demasiados años, dejo de ejercer el periodismo, para leer
un guion mal escrito, pesimamente dirigido y sobre todo creer en el amiguismo desmedido.
Nadie ha estado debajo de la cama, ni en la terraza de dos
jóvenes adultos, con muchísimo dinero, que no supieron manejar su vida, que no
admiten errores, que están enrocados y les da a los dos igual, sus hijos. Les
da exactamente igual, lo que puedan sentir Rocío y David Flores, ya que sí su
mayor preocupación fuese esa, jamás hubiesen llegado a estos extremos.
La prensa, llora desconsolada por la vida de Rocío Carrasco,
en los focos desde el minuto uno, que no debió ser así, pero la de Rocío
Flores, también ha sido así, y ahora que decís que es mayor, (cuando ayer
decíais que era una niña), la perseguís como “cancerberos” para luego ser
buitres, le vais a exprimir hasta la última gota, como lo habéis intentando con
Gloria Camila y ella os ha dado por el detrás, no os debe nada y cuando lo considera
hace acuerdos de trabajo, puntuales, ¡Ojalá! Rocío Flores, haga exactamente lo
mismo.
No podéis hacer nada ni por Antonio ni por Rocío, os da exactamente igual, pero jaleáis hasta la muerte vuestra opinión.

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