Única y exclusivamente la mujer de José María Ortega Cano, dicen los entendidos en el “arte de la tauromaquia” el Maestro.
Hoy visita el plató de Viva la Vida, (dejando aún lado a sus protagonistas las Campurrianas, ¿Cómo se sentirán al no ser el foco de atención?, me preocupa un poco la verdad, a ver si les mando un tweet, aunque no creo que me respondan), Ana María Aldón, tras su exclusiva en una revista, para contarnos cómo se siente.
Recuerdo aquellos maravillosos años, en los que conoció al torero, en la finca “Hierba Buena”, a mí me gustaba más el nombre de “Cantimplora Llena”, la verdad, pero como no estaba en mi mano, me tengo que fastidiar. Esos años en los que, cual zagales coqueteaban y no paraban de hacerse carantoñas, ¡Perdón! Que no fue así, al parecer se conocieron, salieron dos veces y ya no había vuelta atrás, ese vínculo especial, la semilla de la felicidad estaba implantada en la pareja, decidieron casarse y comenzar una nueva vida. ¡Maravilloso!, no les ha ido mal, la verdad, se les ve, un matrimonio bien avenido.
Las críticas hacía la pareja, no han desaparecido nunca, la diferencia de edad y las intenciones de Ana María, aquello fue un aquelarre, para una recién llegada al mundo del corazón, que lo único que quería, es apostar por una relación, con la que se sentía a gusto.
Prácticamente todos los periodistas, ejercitando su trabajo de contertulios, estallaron ¿Y quién es ella? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿Es una trepa?, que se lo quiere llevar todo (interprétese, por favor, como la canción José Luís Perales, y “como es él”). Te va a desplumar, solo quiere la fama, y además, ni es tan buena, ni va a ser discreta.
Lamentablemente, por aquella época, José tiene un grave accidente de coche, todos sabemos lo que paso, no lo voy a decir aquí y ahora. Ya que todos tienen derecho a ser respetados y más, ¡si no tienen la culpa de nada! Y no hablo por la familia Ortega Cano.
Ana María, se ganó a todo el mundo, en esos momentos tan duros para su marido, se trasladó de vivienda y no dejo de ayudarle mientras se cumplía la sentencia dictada por el juez, tras “recuperar su maltrecha salud”. Ya no era la trepa, si no la mujer enamorada. La mujer luchadora, que sacaba adelante a su familia.
Consolidado su matrimonio y la situación personal de su marido, se sacó, la carrera de Diseño y Moda, montando su propio taller, en el sótano de casa. Algo a los que no estábamos acostumbras, una “advenediza”, se pone a hacer algo de provecho, ¡No nos lo podíamos creer!, con algo tan sencillo, nos dejó alucinados.
Muchos años callada, hasta que al final, no sabemos aún muy bien el porqué, se decidió a ir a Supervivientes, otra vez las críticas, que si es tibia, que si no se mete en nada, no conoce a Rocío, que no la reconoce como parte de su familia.
Justo ahí me cabree y mucho.
Está casada con José, José tiene una familia política, su hijastra, no existe el término “abuelastro”, pero, al fin y al cabo, no le toca nada a ella, ya que, tras la defunción de la más grande, esa familia se resquebrajo y no había el contacto que debería. Por lo tanto ¡Señores!, es normal que ella no la considere, parte de su familia, ya que la familia de Aldón, es su marido, sus hijos y sus hijastros. A partir de ahí, como se decía en mi familia, todos son “pegotes”, a los que ves una vez a año… o no.
Tras su paso por Supervivientes, ya es una estrella fugaz, brilla con luz propia; se deja ver en ocasiones, pero que sólo sabe hablar de la familia de su marido, la política no la propia, de la suya poco o nada dice, teniendo a fecha de hoy, muchísimas preguntas pendientes de contestar.
Sus temas preferidos son, los hijos de los demás, que no los propios, las enfermedades ajenas, que no las de tu marido, las relaciones interpersonales con la familia política de tu marido, pero no las tuyas.
¿Para eso vas a Viva La vida? El tiempo ha dado la razón a esos opinadores, ni eres tan buena, ni estás tan callada.
Hoy visita el plató de Viva la Vida, (dejando aún lado a sus protagonistas las Campurrianas, ¿Cómo se sentirán al no ser el foco de atención?, me preocupa un poco la verdad, a ver si les mando un tweet, aunque no creo que me respondan), Ana María Aldón, tras su exclusiva en una revista, para contarnos cómo se siente.
Recuerdo aquellos maravillosos años, en los que conoció al torero, en la finca “Hierba Buena”, a mí me gustaba más el nombre de “Cantimplora Llena”, la verdad, pero como no estaba en mi mano, me tengo que fastidiar. Esos años en los que, cual zagales coqueteaban y no paraban de hacerse carantoñas, ¡Perdón! Que no fue así, al parecer se conocieron, salieron dos veces y ya no había vuelta atrás, ese vínculo especial, la semilla de la felicidad estaba implantada en la pareja, decidieron casarse y comenzar una nueva vida. ¡Maravilloso!, no les ha ido mal, la verdad, se les ve, un matrimonio bien avenido.
Las críticas hacía la pareja, no han desaparecido nunca, la diferencia de edad y las intenciones de Ana María, aquello fue un aquelarre, para una recién llegada al mundo del corazón, que lo único que quería, es apostar por una relación, con la que se sentía a gusto.
Prácticamente todos los periodistas, ejercitando su trabajo de contertulios, estallaron ¿Y quién es ella? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿Es una trepa?, que se lo quiere llevar todo (interprétese, por favor, como la canción José Luís Perales, y “como es él”). Te va a desplumar, solo quiere la fama, y además, ni es tan buena, ni va a ser discreta.
Lamentablemente, por aquella época, José tiene un grave accidente de coche, todos sabemos lo que paso, no lo voy a decir aquí y ahora. Ya que todos tienen derecho a ser respetados y más, ¡si no tienen la culpa de nada! Y no hablo por la familia Ortega Cano.
Ana María, se ganó a todo el mundo, en esos momentos tan duros para su marido, se trasladó de vivienda y no dejo de ayudarle mientras se cumplía la sentencia dictada por el juez, tras “recuperar su maltrecha salud”. Ya no era la trepa, si no la mujer enamorada. La mujer luchadora, que sacaba adelante a su familia.
Consolidado su matrimonio y la situación personal de su marido, se sacó, la carrera de Diseño y Moda, montando su propio taller, en el sótano de casa. Algo a los que no estábamos acostumbras, una “advenediza”, se pone a hacer algo de provecho, ¡No nos lo podíamos creer!, con algo tan sencillo, nos dejó alucinados.
Muchos años callada, hasta que al final, no sabemos aún muy bien el porqué, se decidió a ir a Supervivientes, otra vez las críticas, que si es tibia, que si no se mete en nada, no conoce a Rocío, que no la reconoce como parte de su familia.
Justo ahí me cabree y mucho.
Está casada con José, José tiene una familia política, su hijastra, no existe el término “abuelastro”, pero, al fin y al cabo, no le toca nada a ella, ya que, tras la defunción de la más grande, esa familia se resquebrajo y no había el contacto que debería. Por lo tanto ¡Señores!, es normal que ella no la considere, parte de su familia, ya que la familia de Aldón, es su marido, sus hijos y sus hijastros. A partir de ahí, como se decía en mi familia, todos son “pegotes”, a los que ves una vez a año… o no.
Tras su paso por Supervivientes, ya es una estrella fugaz, brilla con luz propia; se deja ver en ocasiones, pero que sólo sabe hablar de la familia de su marido, la política no la propia, de la suya poco o nada dice, teniendo a fecha de hoy, muchísimas preguntas pendientes de contestar.
Sus temas preferidos son, los hijos de los demás, que no los propios, las enfermedades ajenas, que no las de tu marido, las relaciones interpersonales con la familia política de tu marido, pero no las tuyas.
¿Para eso vas a Viva La vida? El tiempo ha dado la razón a esos opinadores, ni eres tan buena, ni estás tan callada.
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