Esto es Sálvame, sólo por ser un trabajo, de cinco horas diarias, 20 a la semana, dando opiniones, lo habitual es que discrepéis y con el tiempo, se generen rencillas. El roce hace el cariño y la manía.
Tu conducta frente a Lydia es incalificable.
Te metes en ¡Quiero dinero!, a sabiendas, que por los procesos judiciales que tienes, probablemente no te dé ni para pipas, no te arregla la situación realmente, y lo sabes, no creo, ni que la alivie un poquito. NO obstante, aceptas, das juego y hasta incluso es divertido, reconozco que no veo esa parte del programa, a mí, todo lo que esté diseñado para crear problemas, donde no los hay, lo detesto, una buena pelea surge y cuando me huelo que esta amañada, cambio.
El programa encomienda una tarea a una compañera, y la hace. Sale la preparación de ¡Quiero dinero! Y Lydia se lo pasa bien, haciéndolo, hijo mío, como te has reído tu tras cámara, probablemente, cuando paso lo de las Campurrianas, alzaste la voz y tus compañeros, a sabiendas, se convirtieron en tus hordas, dicen que sin saberlo.
Una buena defensa, Antonio, no es un buen ataque, lo que has hecho con Lydia, es simplemente un acto muy ruin. NO confundas los términos, no es que sea innecesario, es que no viene al caso. Una cosa es que Borrego, se le fuera la pinza y hable de lo que no debe, y gane dinero a costa de tu hija y otra muy distinta, que una compañera, haga su trabajo.
Podrías haber sido un Señor, como lo has sido otras veces y dejarla muda, diciendo, esto no lo esperaba de ti, aunque entiendo el juego que dan estas preguntas, aunque sé que ya ha sido publicado, ya sabes, y sacas la documentación. Le das una hostia sin mano y ganas. Ahora has perdido la guerra, amigo.
Aunque penséis, que nos olvidamos pronto de las cosas, no es así. Perder una guerra, como lo has hecho tú, pasa factura. Pierdes dinero y colaboraciones. Sálvame es pan para hoy y hambre para mañana, fíjate en el resto, que no es tonto y a fecha de hoy, se está intentando buscar las castañas en otro programa.
Mila, Matamoros, como siempre, demostráis, que no tenéis amigos, y que tampoco queréis a la gente de vuestro entorno. Siempre acabáis mordiendo a un ser ex querido. Sois como el escorpión y a rana.
Querido escorpiones, no os olvidéis nunca de una cosa, el escorpión, tarde o temprano, se convierte en rana.
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