Te molestaba muchísimo, que te llamasen así, nunca entendí el porqué, eres el menos parecido a tu padre físicamente, eres el pequeño y tu familia materna, no era de cuna, al parecer, tenían un puesto de frutas.
Tu madre, por lo que fuera o fuese, hizo un nombre de su apellido, desde bien pequeña, levantando a toda su familia.
Hace más años de los que piensas que tu madre, no está en el espacio terrenal, esta cual diva en un altar con los Dioses. Al menos eso piensa ella.
Yo te creo, cuando dices: “Simplemente he creído a mi madre”, “Una madre normal, no hace esto. No hipoteca a su hijo con solo dos años”.
Los padres, no dejan jamás de ser personas, con todos sus fallos y sus aciertos. Tenemos mucho que agradecerles, pero también, mucho que reprocharles. Pero son nuestros faros, esos que nos iluminan el camino, se entienden que nos sirven de guía, para que el día de mañana, podamos emprender nuestro camino, nos tienen que dar esas herramientas vitales, para enfocar nuestra vida de manera productiva.
De no ser nadie a ser un ídolo de masas, eso le paso a tu madre y se perdió en el camino, perdió la perspectiva. Como les pasa a muchos de los grandes.
Todos merecemos ser entendidos, y la vida de tu madre, antes de los escándalos no sé sabe, a mí me recuerda fíjate, que tontería a Marisol, Joselito. Cuanta gente no ha vivido de ella, desde el día en que esta niña, empezó a despuntar con su arte. Por qué lo tiene y mucho. Por qué tu madre, es como es, creo que nadie jamás lo sabrá. Pero se merece una vista atrás, y una lágrima caída.
NO hay amor infinito, no hay amor indestructible, amigo mío. No te sientas mal, por dar un golpe en la mesa y decir ¡Basta ya!, da igual, si la finalidad es económica o sentimental. No te sientas mal, por mostrar tu desaprobación a los actos de tu progenitora, por intentar corregir sus errores, si están en tu mano. Asume, Kiko, que muchos de ellos, no podrás enmendarlos. Además, nadie te lo pide.
Las figuras de Carmen e Isabel, jamás podrán ser comparadas, la cuna de oro, frente al cestillo, aunque el saber estar, no lo dan los estudios ni el dinero.
Aunque en el recuerdo quede:
¡Yo soy Carmiña Ordoñez Dominguín, a mi plin! Claro con mis amigos, el Chulí, el Pai y el Cabra.
¡No me vais a grabar más! ¡Está es mi casa! ¡Maravilloso ser!
Kiko, eres el verso libre, eres el vínculo especial, entre Rivera y Pantoja, y al final no eres “nadie”, ni han tirado por ti, la familia ni paterna ni la materna.
Eres ese verso del poema, que parecía tenerlo todo y no ha tenido absolutamente nada.
Llamadme tonta, pero te entiendo, no hay más ciego que el que no quiere ver, y el problema de agrava sí se tiene hábitos no saludables.
La gente pensará, ¡no me jodas!, no has tenido un acceso libre a la habitación de tu padre, ¡No me lo creo!, yo sí, si tú ves a tu madre sufrir, llorando su muerte 40 años después. Los padres hacen muchas locuras por los hijos y los hijos por los padres.
Se te cae el mito, al comprobar, que sí hay cosas de tu padre en una habitación de Cantora, y la respuesta que se tiene es, son tuyas, te las guardo, como has insinuado, y espetas ¡No son mías!, son de mi padre, y él ya deicidio como quería a su muerte repartirlas. Sólo con eso José Francisco Rivera, ¡Olé! ¡Olé! ¡Olé!, eso dice mucho de ti. Incluso entendería que ahí, la siguieses apoyando, pero no con tus hijos, depende de ti, deshacer un entuerto que tú, deliberadamente no has creado, estás hipotecado desde los dos años y no quieres que, a tus hijos, le ocurra lo mismo.
Quien diga que los trajes de luces, los capotes etc., no tienen valor, ¡Miente!, que salgan a subasta, veremos a ver el valor que tienen, evidentemente es más sentimental que económico.
No se me escapa, y es demoledor, tus palabras. Jamás me ha dicho nada a la leyenda urbana, del parecido que tengo con otro señor, al que han señalado como mi padre. No sé me escapa Kiko, no he conocido a tu padre, y me voy a aventurar, con otra opinión personal, alguien que, por encima del dinero, la fama y las mujeres, ha puesto a sus hijos por delante y ha sido cauto, dejando un testamento impoluto, para protegeros a vosotros, los importantes, aunque no lo hubieses sido, dudo que no te hubiese amparado y querido como si lo fueses. Esa es la grandeza de las personas, da igual el origen, si la dicha es buena.
No le hagas caso a los que no van a ver con buenos ojos a tus actuaciones, pero no seas tonto Kiko, por Dios o Satanás por quien tú prefieras, amigo mío. Sácale rendimiento, véndelo. Que tienes derecho, tú eres Rivera Pantoja, cuantos no han comido de ti, sin tu saberlo, cuantos han disfrutado del trabajo de tus padres y tú, con una mano delante y otra detrás e hipotecado.
Amigo mío, habla con Netflix, o con MediaSet, o los Javis, que te hagan una serie de tu vida, única y exclusivamente, pagas todas tus deudas, compra tres casas modestas, para cada uno de tus hijos y haz como tu padre, pon albaceas. Cómprate tú una modesta, y sigue con tu vida, porque, aunque joda, tu siempre has tenido y tendrás la simpatía de la gente. Tu vida interesa, hazlo bien. Si el día de mañana puedes, cómprate otra casa mejor. Asegura si quieres el futuro de tus hijos.
Has asumido que te has gastado todo lo ganado, no lo heredado. Has estado en todo tu derecho, que no lo olvide nadie, porque no se lo has quitado a nadie, como al parecer te ha ocurrido a ti. Amigo mío. No seas tonto.
No sientas remordimientos, por confirmar, lo que muchos han dicho todos estos años.
Un adicto necesita la ayuda de su entorno, es fundamental, para su rehabilitación, pero no olvides nunca una cosa, que tú eres el único que tiene el poder de la “curación”. Las personas que tiene tu problema Kiko, son mucho más fuertes de lo que parece, enfrentarse a este tipo de enfermedad que es crónica, es muy muy difícil, muchos no lo consiguen. Que nadie te ponga techo. Sólo por reconocer tu enfermedad y pelear todos los días por ella. Dice mucho de ti. Ese orgullo, nadie jamás, se lo podrá quitar a tus hijos. ¡Nadie!, no lo olvides nunca.
Por último, decirte, amigo mío. Que no te rompan la cabeza, que no te vengan con dimes y diretes, quien te quiera ayudar, te dará la documentación que tiene, sin pedirte nada a cambio, para que la puedas revisar. Que no sea moneda de cambio, para un beneficio ajeno.
No eres el culpable de los actos, de los Pantoja ni de los Rivera, sólo de los propios.
Sé que te has callado muchas cosas, que pondrían en serios problemas a la familia Pantoja, y no saldrán de tu boca, probablemente hasta que estén prescritos, es lógico y normal.
No hay verdades absolutas, no lo olvides nunca. Te entendí cuando nombraste a los integrantes de la sociedad Pantomar, te entendí perfectamente. ¡Ni los buenos, son tan buenos! ¡Ni los malos son tan malos!
No olvides tampoco, José Francisco, que tú, eres único, personal e intransferible, que tus “pequeños del alma” con el tiempo, verán todas tus apariciones públicas y que esta, ha sido ejemplar.
Habrá muchas personas que se quieran subir a tu carro, habrá muchas que te dirán, oye, que si tu madre no te “guarda tu herencia” la hubieras dilapidado. La respuesta es, es mi dinero, el que me toco en herencia, como estipuló mi padre, si me lo hubiera fundido, era mi dinero, pero que no se olvide nadie, que no cobro un duro. Que no tiene nada. Y si lo reclama, en su derecho está.
Amigo, vuela alto, sigue siendo el verso libre, nexo de unión entre los Rivera y los Pantoja.
¡Así soy yo!
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