"Paquirri"El 5 de marzo de 1948, en Cádiz (Zahara de los Atunes), llega al mundo, una de las figuras más recordadas del mundo del toro, Francisco Rivera Pérez, "Paquirri". Falleciendo en la plaza de Pozoblanco a los 36 años.
Con sólo 18 toma la alternativa, como matador, en la Plaza de toros Monumental de Barcelona, el 17 de Julio de 1966, apadrinado por Paco Camino, confirmándose como tal, al año siguiente. Tras cuatro años recorriendo las plazas de toros, como novillero.
No voy a hablar de todas esas mujeres, que han tenido el placer de conocerlo, (¡a las que envidio profundamente!), sólo hablaré de dos, con las que ha fecha de hoy, sigue teniendo el vínculo más grande, sus tres hijos. Carmiña e Isabel.
A sus 25 años, ya no era Paco, era "Paquirri" un hombre hecho a sí mismo, había alcanzado su sueño. ¡Ser torero! Perduran aún en el recuerdo, de los entendidos, dos faenas memorables, la de la feria de San Isidro (1979), con el toro “Buenasuerte”, y la de la Maestranza de Sevilla (1981).
El 16 de febrero de 1973, en la Basílica de San Francisco el Grande, contrae nupcias, con una jovencísima María del Carmen Cayetana Ordóñez González, más conocida como ¡Yo soy Carmiña Dominguín, a plim! Con la que estuvo casado hasta 1979, anulando después el matrimonio. Fruto de esta unión, nacen Francisco y Cayetano Rivera Ordóñez.
El 30 de abril de 1983, en la Basílica de Jesús del Gran Poder, se casa con María Isabel Pantoja Martín, sólo tuvieron un hijo José Francisco Rivera Pantoja, artista versátil.
El 26 de septiembre de 1984, en la plaza de Pozoblanco (Córdoba), trabajando en su gran pasión, le llega la muerte, a manos de un toro llamado Avispado. Le secciona varias venas y la arteria femoral, muriendo desangrado, camino al Hospital Reina de Sofía en Córdoba. Siempre se ha dicho, que las instalaciones de la plaza no eran las adecuadas y de ahí, que no pudieran salvarle la vida, justo en ese momento y con tan sólo 36 años “Comienza la leyenda”.
En total, al parecer el diestro cortó, en lo que duro su carrera, más de 2000 orejas y más de 200 rabos, recorrió el mundo, mostrando su arte y templanza, delante del toro.
La muerte de este joven matador, consternó a toda España, poniendo de manifiesto, las nefastas condiciones sanitarias de las plazas de toros, su muerte contribuyó, a cambiar la legislación de espectáculos taurinos, obligando a que las plazas de todas las categorías dispusieran de Unidades De Vigilancia Intensiva móviles, y que las plazas de 1ª y 2ª categorías contaran con quirófanos convenientemente equipados.
Han pasado 36 años de su muerte y es curioso, de todo lo que se ha dicho de él, jamás he oído a nadie, comentar algo malo, eso ocurre con muy pocas personas y dice mucho de ellas. Es tan grande su nombre que, durante más de 20 años, en todos los medios de comunicación, en la fecha de su aniversario, salía la imagen del momento justo, donde Avispado, lo empitona, tocando la arteria.
Una vez escuche a Kiko Rivera, decir, que él quería ser como su padre, un hombre que se hizo a sí mismo, que aprendió a leer ya escribir de mayor y eso, ¡le llenó de orgullo! Al escucharlo, me di cuenta, de quien era realmente Paquirri, uno más, del común de los mortales, que no tenía nada, y que con esfuerzo y dedicación, lo consiguió todo.
No recuerdo haberlo visto estando vivo, ni en televisión, ni en ninguna revista, ya que, yo era demasiado joven, (y sin querer cosificarlo, ¡Menudo ejemplar!), guapo a rabiar y con una sonrisa que te quitaba el hipo, ¡De golpe!, a fecha de hoy le sigue haciendo sombra a sus hijos.
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