Ya salió el “Gordo”, ya la Pantoja es buena, la lucha encarnizada, por Cantora, se la van a arrebatar, y si no la hubiese tenido ella, estaría vendida y todo Cristo Cabreado.
Salen los verdaderos Rivera Pérez, esa finca tiene que volver a ser Rivera.
Me rio y me rio muchísimo.
Pobre Francisco Rivera Pérez, el niño que se hizo hombre y rica a su familia, y ahora vuelven al ataque.
La casa de Riverita, destartalada, con ventanas de madera pocha. Esa es la herencia que dejó Paquirri.
NO os fijáis en los detalles, tu creéis que si alguien de esa familia, si se quisieran, iban a permitir que por las noches pase frio ese hombre. No tienen 5.000 euros, para poner unas buenas ventanas, ya no hablo de puertas que es lo de menos, un hombre enfermo, ¿sin ventanas que guarden el calor en invierno?
Pobre Kiko Rivera, el verso libre.
Que no te vuelvan a engañar, que pocos estudios tienes, busca asesoramiento y no pierdas el poco control que ya tienes de una herencia, cobrada, pero no por ti, amigo mío, si no por la madre que te parió.
Los Rivera, vendieron todo, siguieron con su vida y siguieron pidiendo, diciendo que es injusto.
¡Cuando aprenderá la familia que el dinero es de quien lo gana! Muerto el Patriarca, Paquirri, quedan tres hermanos, mal avenidos, que jamás, recuperaran esa relación perdida. Tampoco lo pretenden.
Canales, me recuerda tanto al sauce llorón. El primo Rivera, olvidado, sin que nadie le tienda la mano, trabajando el campo.
Querido Canales Rivera, es lo que toca, ya que el dinero era de tu tío, tu padre heredó lo que tu tío Paco quiso y a la muerte de tu abuelo, que no fue tan bueno, ni es tan santo, por más que te empeñes, probablemente le paso como a la Pantoja, se creía que todo lo de su hijo era de él.
Vuelves a los platós, para ganar dinerito, hombre sencillo y de campo, guardas rabia acumulada, demasiada, eres muy políticamente correcto, ya sabes lo que te espera si no es así, el ostracismo total de los maravillosos Rivera Ordoñez, la cuna les viene por parte materna, ya que otro hombre con su arte levantó un imperio.
Te pareció fatal, que Kiko renegase de su abuelo, que no lo quisiera conocer, y que aceptase la herencia. Amigo mío, lo que le tocaba por ser hijo de quien es, a partes iguales, ya que los tres cobraron, la parte proporcional que le tocaba a Paquirri, que, por otra parte, ese dinero y finca lo había heredado este hombre de Paco. Con lo cual, el ciclo de la vida.
Tú no heredarás nada de tu tío Paco, por que todo le corresponde a la madre que te parió, azote de Pantoja en sus buenos tiempos. Nada llegará a tus manos, a no ser que tus primos quieran darte algo. No olvides nunca, que no tienen por qué.
Es una pena un imperio destruido por la codicia de dos familias que no tenían nada, ni para comer, Ordoñez, que allí donde van Francisco y Cayetano parece que ilumina una noche oscura, no dejan de ser herederos de los Ordoñez, la alcurnia que ni Pantoja ni Rivera todavía tenían.
Todo esta vendido, todo esta disfrutado, lo único que permanece en pie es Cantora, hipotecada, pero todavía está.
El Santuario de Isabel Pantoja Martín, viuda de Francisco Rivera Pérez.
Todavía no está todo dicho, y jamás lo estará.
Al final Kiko, se mire por donde se mire, saldrá trasquilado, ese verso libre.
Salen los verdaderos Rivera Pérez, esa finca tiene que volver a ser Rivera.
Me rio y me rio muchísimo.
Pobre Francisco Rivera Pérez, el niño que se hizo hombre y rica a su familia, y ahora vuelven al ataque.
La casa de Riverita, destartalada, con ventanas de madera pocha. Esa es la herencia que dejó Paquirri.
NO os fijáis en los detalles, tu creéis que si alguien de esa familia, si se quisieran, iban a permitir que por las noches pase frio ese hombre. No tienen 5.000 euros, para poner unas buenas ventanas, ya no hablo de puertas que es lo de menos, un hombre enfermo, ¿sin ventanas que guarden el calor en invierno?
Pobre Kiko Rivera, el verso libre.
Que no te vuelvan a engañar, que pocos estudios tienes, busca asesoramiento y no pierdas el poco control que ya tienes de una herencia, cobrada, pero no por ti, amigo mío, si no por la madre que te parió.
Los Rivera, vendieron todo, siguieron con su vida y siguieron pidiendo, diciendo que es injusto.
¡Cuando aprenderá la familia que el dinero es de quien lo gana! Muerto el Patriarca, Paquirri, quedan tres hermanos, mal avenidos, que jamás, recuperaran esa relación perdida. Tampoco lo pretenden.
Canales, me recuerda tanto al sauce llorón. El primo Rivera, olvidado, sin que nadie le tienda la mano, trabajando el campo.
Querido Canales Rivera, es lo que toca, ya que el dinero era de tu tío, tu padre heredó lo que tu tío Paco quiso y a la muerte de tu abuelo, que no fue tan bueno, ni es tan santo, por más que te empeñes, probablemente le paso como a la Pantoja, se creía que todo lo de su hijo era de él.
Vuelves a los platós, para ganar dinerito, hombre sencillo y de campo, guardas rabia acumulada, demasiada, eres muy políticamente correcto, ya sabes lo que te espera si no es así, el ostracismo total de los maravillosos Rivera Ordoñez, la cuna les viene por parte materna, ya que otro hombre con su arte levantó un imperio.
Te pareció fatal, que Kiko renegase de su abuelo, que no lo quisiera conocer, y que aceptase la herencia. Amigo mío, lo que le tocaba por ser hijo de quien es, a partes iguales, ya que los tres cobraron, la parte proporcional que le tocaba a Paquirri, que, por otra parte, ese dinero y finca lo había heredado este hombre de Paco. Con lo cual, el ciclo de la vida.
Tú no heredarás nada de tu tío Paco, por que todo le corresponde a la madre que te parió, azote de Pantoja en sus buenos tiempos. Nada llegará a tus manos, a no ser que tus primos quieran darte algo. No olvides nunca, que no tienen por qué.
Es una pena un imperio destruido por la codicia de dos familias que no tenían nada, ni para comer, Ordoñez, que allí donde van Francisco y Cayetano parece que ilumina una noche oscura, no dejan de ser herederos de los Ordoñez, la alcurnia que ni Pantoja ni Rivera todavía tenían.
Todo esta vendido, todo esta disfrutado, lo único que permanece en pie es Cantora, hipotecada, pero todavía está.
El Santuario de Isabel Pantoja Martín, viuda de Francisco Rivera Pérez.
Todavía no está todo dicho, y jamás lo estará.
Al final Kiko, se mire por donde se mire, saldrá trasquilado, ese verso libre.
Por cierto, no sabía yo, que todo Barbate eran 15 personas, y ya digo de más, aplaudiendo a tres hombres, mientras van a ver a su tío enfermo.
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