Eres increíble, no recuerdo bien, que universidad, hizo un estudio del “Fenómeno Belén Esteban”, pero salió en prensa que se había efectuado.
¿Para cuándo el tuyo?
No voy a hacer un recorrido, por la vida, que has querido compartir con todos, en tu maravilloso programa Sálvame. Tampoco voy a hacer mención porque estás donde estás, ni voy a dar mi punto de vista, no creo que sea el momento ni el lugar. Pero sí, me voy a agarrar a unas palabras tuya, que no cumples, sé que estoy enferma, tengo un tratamiento, pero por favor tratarme igual.
Llevas más de once años, amiga mía, haciendo exactamente lo mismo. Colegueo con tus compañeros y zas, puñalada trapera, en un arranque desmedido de “ansiedad” o pura “mala hostia”, luego lo dices, con palabras más suaves y bingo, tenéis contenido de programa para una semana. Pasa el tiempo, te cabreas o no hay contenido y otra vez lo mismo. En el fondo da igual, de que tema se hable en ese momento. Empiezas a insultar como Oriana, y el lío está montado, eso sí, antes de finiquitarlo, te encargas, de hacer saber al mundo, que te vas a callar, porque si hablarás le desmontabas el chiringuito a cualquiera, normalmente suele ser con Lydia Lozano, que además suele prestarse a esas cosas.
Prefiero enfocar mi reflexión, sólo a tu actitud, no en las reacciones de tus compañeros.
Años atrás montaste en cólera, porque algunos de tus compañeros, te tenían “miedo” y se hizo hasta un multipoli. Fue muy gracioso, ya que demostrarte, que tu capacidad de entendimiento, al menos, en ese momento, era inexistente.
Eres el escorpión, de cualquier rana, en el momento que no te bailan el agua.
Tus compañeros, te tienen miedo, y te lo seguirán teniendo, mientras tu sigas con esa actitud, totalmente inestable. NO te tienen miedo, por lo que puedas decir, que ya mucho largas, si no a la poca capacidad que tienes de réplica y a los “pollos” que montas.
Tu actitud, es totalmente de niña pequeña, "tirana, déspota y ridícula" hasta has perdido la vergüenza y lo que hagas o digas en un plató, lo consideras como verdad absoluta y luego todos tienen, que saber perdonarte.
No eres capaz de distinguir, entre que te pasen por alto las cosas, en el fragor de la batalla, ya que todos saben, que tienes incontinencia verbal, en un plató de televisión, a que no te toleren, que, haciendo una exclusiva, repitas las mismas cosas, de las que te sueles disculpar, cuando las largas en plató. No eres capaz, si quiera de planteártelo, eso dice mucho de ti
Se monta este “pitoste”, por unas declaraciones tuyas, de un tema que has sacado tú, y la culpa es de los demás.
Aprende de una santa vez a respetar, sabes el significado de las palabras, pero no eres capaz de ponerlas en práctica.
Todo el mundo, da igual, si tú te encuentras bien o mal, si hay pandemia o no, tiene derecho a enfadarse contigo, cuando no te comportas de manera correcta, ya sea, en televisión o en una revista. Por cierto, te han pagado, por hablar de un compañero, y no es la primera vez que lo haces, todos sabemos, que tampoco será la última.
Pides constantemente una empatía, que no demuestras. Bajo el amparo de jugar a favor de obra y rellenar contenido.
Tus compañeros, intentan hacer demagogia barata y chantajes emocionales, cutres y manidos, a todo “quisqui”, eso sí, sin darse cuenta, que lo que logran es dejar al descubierto todas y cada una de tus carencias emocionales e intelectuales.
Tus amigos, no te hacen ningún favor, y el espectáculo del otro día, levantándote corriendo, como una “loca”, móvil en mano, enviando un WhatsApp de audio, gritando ni se te ocurra, ni se te ocurra. Es comparable a la barrabasada de María Teresa Campos, echándose para atrás en la butaca, en el Deluxe, diciendo, me llaman con oculto, jajaja.
Nunca es tarde para cambiar, pero a veces es imposible, como ya se ha demostrado, en más de una ocasión, no eres imprescindible en el programa, de hecho, cuando tu no estas, está todo más tranquilo y la gente que trabaja contigo también, no están tan alterados.
Lamento profundamente el estado en el que te encuentras, siento empatía en estos momentos por ti, me encanta verte en el programa, ya que eso significa, que estás “bien” para ir a trabajar y eso te da “normalidad” a una situación muy, muy, muy jodida, que vives ahora, pero eso no te exculpa de seguir haciendo, exactamente lo mismo, que llevas haciendo toda tu “santa” vida.
No te compres una vida, deja vivir a los demás la suya, sin el miedo a tus pataletas, aprende a respetar, ser generosa y a sonreír, porque tú misma, te calificas, cuando le dices a los demás, que mierda de vida debes de tener, para estar anclada en el rencor, yo ahora, con lo que estoy viviendo, estoy feliz y no me paro en esas cosas, cuando es totalmente mentira, justamente te estas enervando y pataleando, como bebe, sin chupete.
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