Ese Kiko Matamoros, que vive para rendirle culto a su cuerpo y al de sus parejas. Has tenido mil o cien. Te has ido con quien has querido, cuando te ha dado la gana. Olé, tú, eso sí, sin mirar atrás y a quién dejabas en la estacada, se te conocen dos matrimonios y una pareja estable.
Tus parejas sentimentales conocidas, y a las que tú, le has dado importancia, son:
Marián Flores, casados desde el 1984 al 1998. Tienen cuatro hijos en común.
Makoke, compartiendo domicilio desde 1998 al 2018, el matrimonio por lo civil, solo duro dos años. Una niña en común.
Marta López, 2018 a la actualidad. Por el momento, sin hijos.
Llevas en televisión más años que Carracuca, si comparamos tus apariciones en televisión, con los actos oficiales del “Papa”, ganas tú. Estás en todas las salsas de todos los platos.
No obstante, también has sido el plato principal, en multitud de ocasiones, gracias a la aparición de dos de tus hijos, con tu primera mujer.
Eres un hombre, con una familia muy grande, ya que me niego a decir, que tienes varias familias, cuando la gente se separa, no se rompen familias, se rompen costumbres, pero no el cariño y tampoco debería de romperse el roce.
Aunque joven, ya estás en edad de jubilación, tienes mucho bagaje emocional y laboral, hombre de éxito en los negocios, “animal” televisivo, hombre poco coherente, pero sabiendo, perfectamente en que “campo” juegas y lo que eres.
Pocos, “personajes” reconocen serlo, y al menos cara al público, para hablar de tu familia, aunque a veces, no dijeras la verdad y negaras lo evidente, tienes aplomo y respondes.
Me dejas perpleja, alucinada con algunas cosas. Tienes algo que me gusta, en parte, primero los de casa y luego los de fuera.
Has intentado negar lo innegable, y el castillo de naipes se te desmorono, debe de ser la edad, porque desde que te has separado de Makoke, has reconocido todo, lo que negabas, desde hacía veinte años, eso tiene mucho mérito pero también mucho delito.
Puedo imaginarme, ese día, en el que, en televisión tras veinte años, diciendo eso no es así, Makoke ha remado a favor de mis hijos, no ha habido distinciones, y por fin, dices la verdad, algo que ya todos sabíamos, esa cara de todos y cada uno de tus hijos, abriendo una botella de Champagne y brindando por el reconocimiento público, de su “agonía” personal.
No fueron entendidos, tus hijos, cuando hacían sus reclamaciones, no eran celos del nivel de vida, simplemente era un, no me puedo creer, que por estar por una mujer y tener una hija, a nosotros nos dejes de ayudar como lo hacías, sólo nos caían las migajas.
No dudo del cariño, que tienes por todos y cada uno de tus hijos. La preocupación que has tenido, emocionalmente hablando, que tienes y tendrás. Independiente, a la mujer con la que decidas compartir tu vida, ellos deberían de ser lo primero, y si tú, en tu mesa tienes para comer un chuletón de ternera, de esos de los buenos, tus hijos deberían, no sólo tener eso, sino que, además, deberían tener el postre. Eso es, lo que tenía que haber ocurrido, cuando eran pequeños y no fue así, ahora de mayores, cada uno emprende el vuelo y elige, el cómo, cuándo y el porqué. Pero siempre necesitaran a su padre, a ese buen o mal consejo.
Me encantaría ver tu cara, después de separado de Makoke, la cara y la conversación, que has tenido con todos tus hijos, cuando caíste enfermo, estuviste grave, y todos tus hijos de tu primer matrimonio, fueron corriendo a verte.
Dicen de ti, que lo vendes todo, yo creo que no, sólo has ido a por los hijos, que se han revelado públicamente, al resto lo has respetado, hasta la saciedad. No son públicos, ni lo serán.
Jamás sabré, esa conversación pendiente que tenías y que probablemente ya has tenido con ellos, metiéndote la lengua, en ese agujero oscuro, que tienes al final de la espalda, como el común de los mortales. Espero al menos, que les pidieras perdón, porque siempre ha de ser el “mayor”, el que, aunque también víctima, en algún momento, debe de ser el primero de entonar el mea culpa.
Gracias por compartir con nosotros, confirmando, cómo has despojado de todo a los mayores, para favorecer a los pequeños, y ahora, te ves en pleitos legales, para deshacer lo hecho, es acojonante la cara y el desparpajo, que has tenido para reconocerlo y plantarle cara, a uno de tus mayores errores, cometidos en tu vida. Te ves con una mano delante y otra detrás, ahora ya sabes, como se han sentido tus mayores.
Ahora, con tu nueva y joven pareja, te ocurre lo mismo, que, con el anterior matrimonio, tu hija biológica y tu hijo de vida, van en tu contra, pero si comparamos las acciones, unas son de peso y las otras son ridículas.
Entras al trapo a todo, dejándote muchas cosas en el tintero, dicen, que yo no lo sé, ya que no tengo, una pareja más joven que yo, que se rejuvenece, pero no lo hagas más, porque ahora mismo, amigo mío, vuelves a tener la edad del pavo.
Recuerda siempre, donde las dan, las toman.
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