Queridos y amados, empleadores, sí a ti, a esa persona maravillosa que contrata gente, para la televisión, tanto pública, privada, nacional o autonómica.
A ti, querida persona, con familia y con salud.
Harta, absolutamente harta y cansada de ver programas de televisión, donde criticáis, las fiestas clandestinas, donde todo se desmadra, donde pedís a voz en grito, más para la cultura, para el teatro, el cine, en esta tan mala época para todos, unos más y otros menos. Dependiendo de cuál sea tu profesión, estás más o menos tocado.
Que la juventud, no sabe, no valora, mira lo que hacen en las fiestas.
Pero vamos a ver, como todos tenemos capacidades diferentes, las vuestras, o no sé si están mermadas, o simplemente os creéis superiores, al resto de los mortales y consideráis que podéis seguir engañándonos.
Manipuláis, prácticamente toda la información enmascarándola, como un debate, por lo tanto, todo vale. Una frase de noticia y el resto, opino, lo que me sale del moño, cuando quiero. Bajo el paraguas de la libertad de expresión.
Ahora voy a expresar la mía, tan cansada de esta enfermedad, que se está llevando a tantísima gente, en un periodo muy corto de tiempo.
Desde el minuto uno, yo al menos, lo que entendí, corregidme por favor si me equivoco. Porque ya estoy hasta el corvejón.
El virus se transmite por el aire, si entras en contacto con saliva o mucosidad generada por la tos o el estornudo de una persona con el virus.
Las medidas más eficaces para prevenir el contagio, es la distancia social, el uso de mascarilla (no vale cualquier mascarilla) las homologadas y además usadas de manera correcta, es decir no podemos lavarlas, mojarlas ni plancharlas, y el lavado frecuente de manos.
NO os acordáis hace muchos, muchos, años, ese anuncio, que a mí se me quedo grabado en mi cerebro, de una persona tosiendo y expulsados flujos, con esa tos y ese estornudo, diciéndonos que era importantísimo cubrirnos la boca y nariz, si lo hacíamos. Pues aquí es lo mismo.
El problema seguimos siendo nosotros, la sociedad y los responsables son los que lo consienten. No solo las fiestas ilegales, que lo son, y a muchos, les sale gratis, ganan más que el valor de la multa. Es un contagio masivo.
Pero no sólo ellos son los culpables de esta situación. Es la ignorancia de todos y cada uno de nosotros.
La sociedad llora a los muertos y enterrados, también la perdida de los puestos de trabajo, que probablemente, no sean recuperables. Las deudas de esos autónomos, que ahora mismo están luchando, para no caer en bancarrota, para impedir el despido, de sus trabajadores, sabiendo, que esas personas que se van a la calle, igual en tres meses, están debajo de un puente, porque no pueden pagar las hipotecas, ni los libros de sus hijos, ni arreglar la lavadora, si tiene la mala suerte, de que se le estropee.
Te lo dicen muy claramente. “Cuarentena”, intenta, evita aglomeraciones, se respetuoso, distancia social, mascarilla y gel, pero úsalos de manera correcta. Pero como somos, como somos, nos da todo igual. Entonces manipulamos la realidad a nuestro antojo.
En la televisión todo vale. NO lleváis mascarillas, ya que se supone, que os hacen test, de manera habitual, os miden la temperatura al entrar, etc. Se supone que vuestra conducta, en vuestro puesto de trabajo, da igual si estay on/off de record, el comportamiento, es exactamente el mismo. Distancia de seguridad, moveros y tocar, lo mínimo el mobiliario, gel y una limpieza brutal, cada vez que alguien, toca algo, corriendo a limpiarlo. Y os contagiáis.
Esa burbuja social, a los que algunos se agarran, de manera absurda, ridícula, que sólo salen a cenar una vez al mes... entre otras muchas medidas, para luego, hacerse fotos para Instagram, con cualquier compañero, tocándose sin mascarilla.
Que burbuja social es esa, tengo que hacerte la cuenta de la vieja, para que comprobéis de una santa vez, que os lo pasáis, por el forro, la legislación laboral, en la “nueva era”. Pero eso no lo impedís, ni lo sancionáis, como deberías, eso lo omitís, os da exactamente igual. Poniendo en riesgo a cualquier persona que se cruce, en su puesto de trabajo, o en la calle, con este empleado.
Todos lloramos las restricciones. Pero prácticamente ninguno la cumple y da exactamente igual. El común de los mortales se lleva la multa y vosotros no. Manda corvejones.
Reconozco que yo soy lo peor de lo peor, mi tiempo de cocción igual no es el correcto y si hay algún cocinero que quiera terminar de cocinarme, se lo agradeceré enormemente. Así viviré más feliz, sin encambronarme con los colaboradores y sus jefes, incívicos e impunes.
No os dais cuenta, que no hay medios para atender a tanto enfermo, que lo que se está intentando, es no saturar la sanidad pública, para intentar salvar a cuanta más gente mejor. Pero que eso no impide, que la gente se siga muriendo, o quedando con secuelas muy graves, algunas irrecuperables.
Hola soy “Coco” y hoy te voy a enseñar, los diferentes tipos de burbujas que hay.
La burbuja domiciliar, es tu núcleo familiar, los convivientes.
La burbuja laboral, es tu núcleo de trabajo, tu centro y compañeros.
La burbuja escolar, el centro educativo y tus compañeros de aula.
Burbuja social, grupo reducido de personas, con las que me gusta pasar mi tiempo libre.
La burbuja del transporte, porque no todos tienen coche y si lo tienen, no les compensa usarlo para ir al trabajo, o centro de estudios.
La burbuja obligatoria, son todas aquellas personas, que, por causa de fuerza mayor, me encuentro en mi día a día, ya que tengo que hacer cosas, que no se pueden aplazar, ir al veterinario, ir a la tienda, comprarme un pantalón y unos zapatos.
Alguna que otra burbuja me queda en el tintero. Ahhh sí, la burbuja del egoísmo e ignorancia, esa es la más grande de todas.
Si tú estás de burbuja en burbuja, porque te sale del corvejón, sigues infectando a gente, porque tú lo vales, eso sí, tú tienes atención privada, medios económicos, que te facilitan la vida, pero el pobre desgraciado, que se tropieza contigo, a la vuelta de la esquina… no, ese muere o queda con secuelas, mientras tú subes tus seguidores, en tus redes y sigues cobrando por publicidad. Eso sí en tu puesto de trabajo, ni te sancionan, ni te despiden. Pero la gente se sigue muriendo.
A lo que no dais publicidad, pero yo sí veo.
Te veo a ti, en un restaurante, con una compañera de trabajo, sin mascarilla, acercándote a otra persona para grabar un video, riendo, disfrutando de la vida, incumpliendo, todas y cada una de las recomendaciones, además de, poner en riesgo, la salud, de los trabajadores y exponer al empresario a una sanción. Porque claro a ti te hacen test, constantemente, si pillas el virus, te lo detectan al instante, pero al pobre camarero, explotado laboralmente hablando, que sólo, le dan la mascarilla quirúrgica, que solo te protege a ti, no a él, no tiene la posibilidad de hacer el test, tan frecuentemente como a ti, por lo tanto, cuando él se entere que esta contagiado, probablemente sea más tarde y dependiendo de la patología previa que tenga, saldrá, mejor o peor de la enfermedad, si es que sale.
A ti, que te veo, en tu maravilloso Instagram, sin distancia de seguridad, sin mascarilla, tocando a tu compañero de trabajo, promocionando un programa de televisión, haciendo publicidad. Ganando dinero, en tu puesto de trabajo.
A ti, fanático de los deportes, que te vas a hacer ejercicio, sin respetar las distancias de seguridad, ni ponerte mascarilla.
A ti, fiestero, que tanto te da, como tanto te tiene, ni mascarillas, ni distancia y “puesto” hasta las trancas.
A ti, periodista, que para hacer tu trabajo te echas
encima de cualquier personaje de actualidad, que sabes que no te va a
contestar. Tienes que hacerlo, ¿Qué ocurriría, si no lo hicieses?
A ti, que te veo en fiestas privadas, sin mascarilla, saltándote el confinamiento en su día, haciendo de tu capa un sayo.
A ti, egoísta incívico, muchas gracias por ser parte del problema, por no aportar ni un solo granito de arena, pero no, por no colapsar y dejar en evidencia, las carencias de este país, por evitar la muerte del más débil, por no evitar dejar secuelas a todas las personas que han salido a trancas y barrancas de la enfermedad, porque no te importa, si ese restaurante tan estupendo, al que te gusta ir, tiene que cerrar por las multas y sus empleados despedidos.
A ti, que te vas a saltar el confinamiento perimetral,
para irte a tu segunda vivienda y hacer lo anteriormente dicho.
A ti, que cuando vas a tomar un café, en tu burbuja
social, en vez de estar media hora y dejar hueco para otros, prefieres estar
dos horas, con un café y darle de perder al negocio, eso sí, te sientas y te
quitas la mascarilla.
A ti, directiv@ de la cadena, que ves lo que hacen tus
empleados y les sigues dando cabida.
A ti, persona “popular”, o común de los mortales. Gracias, siempre estarás en mi corazón, esperando eso sí, que jamás veas la enfermedad, en tu vinculo más especial, o en misma. Que jamás sepas, lo que es pasar hambre, lo que es perder a tu bien más preciado. Que no te ejecuten el embargo de tu único inmueble, que con sangre sudor y lágrimas, hasta el momento en el que me cruce contigo podía mantener. Muchas gracias, sigue siendo así de inconsciente, que algún día, le verás las orejas al lobo y llorarás, porque no se tiene empatía contigo, tu cadena y tu familia.
Puedes seguirme en twitter El Corrillo de Mayca @DeMayca

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