Hoy me voy a centrar en ti. ¡Qué el mundo gire a tus pies es súper aburrido! Ya que tus más mejores amigos no dejan alabarte y santificarte, de paso, insultan al resto de la humanidad que se queda con la boca abierta diciendo. ¡Tú no estás bien! ¡Te falta un hervor!, ¡Vuelve a la olla!
Por cierto, has mentido, cuando salen imágenes de Dani hablando de ti no es febrero… es un añadido al corto, son por estas cosas, por lo que la gente no se pone en tu lugar. Vas de honesta y no lo eres, entre que te falla la memoria y entre que no aleccionas, ya que tu discurso muy traído me recuerda muchísimo a determinados grupos, que no los voy a nombrar, yo no voy a caer n desacreditarme diciéndote que son de extrema derecha o izquierda. Eso sí. ¡Estás muy bien aprendida! Los insultos baratos, sólo te favorecen y ¡Lo sabes!
Es brutal el principio y el final del largo, es repetir lo mismísimo con otras palabras paras afianzar conceptos, para que nosotros las pobres marionetas invernes, no perdamos la perspectiva d que eres una Mártir y el resto del mundo tu verdugo, ya que somos víctimas de una mente perfecta y privilegiada Antonio David. ¡Qué no le da para tanto chico! ¡No!
No voy a ser yo la que diga que Antonio David te ha pegado, tampoco lo voy a negar, ni estaba ni quería estar, no lo olvides, soy de tu quinta, un año mayor, y no te envidiaba ni te envidio, por tus “serios problemas” emocionales y económicos, siendo tu quien eres tener que trabajar para vivir, si tú lo dices, me lo creeré, pero permite que piense que te ves abocada a ello por una mala gestión, o por no adaptarte a tu nueva circunstancia. No obstante, puedes pedir una prestación si no te encuentras bien o capacitada para trabajar, a ver que te dice los profesionales del estado.
Voy a hacer hincapié en algo para mi dolorosísimo, que no entendí, estando embarazada de mi “Potosí”, es decir tu hijo Antonio David, ese verano lo pasaste de lujo, saliendo casi todas las noches con tu marido, ya que no lo querías dejar sólo, garitos de noche y por el día playa, que el embarazo no lo llevabas muy bien por las molestias que se acuciaron cuando tu marido te dejaba plantada por irse con otras y tú, te ibas sola para casa… Dicho así, en mis dedos hasta me pongo nerviosa… ¡Fíjate! Me provoca asco, rechazo y pesar, un hondo pesar. Nació con una enfermedad genética, no era evitable ni culpa de nadie, aunque a ti, se te achacó, y se te acusó, de ser la culpable. Pero has reconocido o al menos el corta y pega que han hecho con tus declaraciones, que tardaste en ir al ginecólogo y no seguiste su recomendación al pie de la letra. Algo muy raro en una mujer. Que, aunque no busca el embarazo adora a sus hijos. Ya que los siente dentro y más sabiendo que es la parejita. Nunca has tolerado que nadie que dijese que hacer, ni que decir, porque les ibas a hacer caso durante tu embarazo, nadie, verdad de todos esos que adoraban a tu madre y que tenían por premisa grabado a fuego en el corazón, ¡Cuidarme a esa! ¡Qué la he parido yo!
Has hablado de tu padre y de tu madre. Es gracioso siempre recalcas que tu núcleo duro, Pedro y Rocío murieron en paz contigo, amando a tu gordo, sabiendo la calidad de persona tan excepcional que era y es. Hombre de una sola mujer, que vive por y para ti. Pues muy mal Rocío Carrasco eso es una relación no sana. ¿NO te lo ha dicho tu equipo médico? No se puede idealizar a las personas, ya que luego causa trauma ser conscientes de la realidad y eso lo genera una solita. Todos mienten menos tú.
Mientes desde el minuto uno, cuando das las gracias a la productora, y a las personas por creer en ti. Ahí sí que me voy a reír a carcajada limpia. Hace años, que le has dicho a quién te quería escuchar, esto mismo que has plasmado en tu entrevista, monólogo, es decir te has marcado tu propio “Meghan Mark le” eso sí, a la española. Y no han querido hablar por ti, ni decir tu versión abiertamente, ya que no había verdad jurídica, y a fecha de hoy esa verdad jurídica, sólo dice que tu hija, te ha agredido en una ocasión y además de manera verbal te ha hecho la vida imposible, durante tres años. ¿Qué ha cambiado para que te quieran escuchar?
“Me has engañado”, ¡Sí! Pensé que me ibas a contar, como te sentías tu dolor, cuando veías que poco a poco perdías a tus hijos, esos detalles costumbristas, ya que lo otro lo sé y en el primer capítulo, lo dijiste todo, ¡Todo!, luego lo desgranaste. ¡Eso sí! Te has encargado de manera pormenorizada de contar la vida de una menor a la que te has desvivido por proteger. Te produces como alguien sin piedad, sin capacidad de evolucionar, sin emociones, cuando de manera despiadada, nos espetas ¡Esa no es mi hija! ¡No habla ella! ¡Iba con la lección aprendida! Chica que es una pandemia, jamás nos hemos (en la edad moderna) enfrentado a algo similar y la pilla a miles de kilómetros, que no se llevará bien contigo, que no estaría a gusto viviendo contigo, que no te reconocerá como autoridad. Pero tú sabes que esa niña te quiere. ¡Lo sabes! Del mismo modo, que todo el mundo sabe que tú quieres a tus hijos. Otra cosa es que no estéis juntos, etc.
El día que sea madre, entenderá muchas cosas y verá la manipulación, cambiará su perspectiva, ¿Y la tuya cambio Rocío Carrasco?
No voy a decir que no te has intentado suicidar, faltaría más, pero a Daniel Montero, no le falta la razón, en decir que, quien quiere puede. NO avisa y ejecuta el plan medido. El decidir acabar con la vida de manera unilateral, estando sano, hasta ahora en los medios se ha tratado con muchísimo respeto y educación por el efecto llamada. Pero ahora está de moda. Gracias a vosotros.
Me dicen en el “brutal final” que lo siento, es bastante anodino en sí. Lo tengo que contar porque quiero salir adelante, poco a poco lo voy a conseguir. Gracias Gordo y mami del Gordo. Siempre en mi corazón. ¡Ahí! Y que vuelves a plató a finiquitarlo y probablemente a decirme que ¡oye! Habrá segunda parte. Espero que sea muchísimo más liviana que este largo, ya que si lo vieses de un solo tirón comprobaríamos que la mitad se puede tirar a la basura ya que son los distintos adjetivos para describir la misma acción.
Dicen que es una venganza, dicen que es por dinero, ni lo sé, ni me importa, es tú salud, no la mía, una persona “sana” (que hay muy pocos), no se puede poner en tu piel, pensar como piensas tú y tomar tus propias decisiones. Eso sí, en tú cabeza, como te has encargado de repetirme hasta la saciedad, tu visión era la correcta, callar por tus hijos, aguantar por y para ellos, ser constante, tenaz e intolerante en su crianza, de manera magnánima y ecuánime, para un futuro provechoso. Lo volverías a hacer, pero por favor que las mujeres maltratadas no lo hagan que no callen. En ese monólogo “alucinante” hablas del maltrato sin incluirte, no reconociéndote como tal, cuando en los corta y pega anterior ¡Sí! ¡Ouh yeah!
Sólo para ti Carlota Corredera, eres acojonante, en el por fin ansiado último corta y pega del largometraje de Rocío Carrasco, dices que el método de trabajo, debería de cambiar en las televisiones. Manda cojones. ¿Tú estás bien? ¿Has iniciado algún tratamiento o lo has dejado de manera abrupta? ¿Te ha sentado algo mal? Es que jamás deberías de haber admitido un testimonio sin haberlo contrastado. Lo sabéis y lo permitisteis. Os da igual, queréis cuota de pantalla, fajos de billetes, y palmadita en la espalda, en dos días seguís con la misma mierda de táctica, de la que se caracteriza tú productora y tú cadena. No el resto, no seas como Jorge Javier, que como no ha sentado bien la mierda de trabajo realizado, protesta y enciende el ventilador de sus propios excrementos. ¡Característico de los monos, en los dibujos animados!
Rocío Carrasco Mohedano, lo siento, lo siento mucho, siento que tu vida, no es la que se te aventuraba, predecían o se quería para ti, lamento profundamente tu pesar tu dolor, te animo a que encuentres tu camino y como ni soy negacioncita, ni hater y se diferenciar la profesional a lo personal, cuando vuelvas a pantalla con otro programa lo veré encantada. Probablemente te hagan uno a medida. NO pasa nada estamos acostumbrados, pero sí no gusta y lo cancelan, no digas que ha sido Antonio David o tu hija, ni tienen ese poder, ni se les va a dar. A toro pasado, lo has perdido todo y lo alucinante es que no lo quieres recuperar. Lo das por perdido, lo volverías a hacer y no has aprendido a que sí tú lo hubieses hecho de otra manera, las cosas serían diferentes y no me refiero al maltrato que dices haber sufrido, que los jueces dicen que no hay nexo de unión (por tu mala gestión) si no a la relación con tus hijos. ¡Qué no te critico! Soy de las que piensa, que las familias si son tóxicas, cuando más lejos mejor, las ataduras las elije cada uno. Luego está la responsabilidad legal que es distinta.
¡Por y para el estado de derecho! ¡Admitiendo culpas y errores! ¡Por la mejora de nuestros derechos fundamentales!
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